El salvajismo de las fugas mentales, las ideas alborotadas, esas que son indomables y que escapan por los dedos, que a través de las huellas digitales son transferidas por osmosis al teclado y del teclado recorren circuitos en estampida. Luego vuelan por la ciudad en manada, la vuelven natural y la regresan a su salvajismo más humano.
lunes, 2 de agosto de 2010
La máquina del tiempo
quiero los ojos del futuro
que te miran desde mi corazón
quiero el tiempo de tu vida
quiero los ojos del pasado
que te miran desde mi imaginación
Quiero tus ojos del presente
que me miran en una continuidad divina
en un tiempo que no existe
y en todo ese tiempo
que logras atrapar en una mirada
Quiero ese momento
que una vez descubrí infinito
quiero ese día
que dura lo que dura un alma
porque te encuentro en el mundo
que cuelga de un universo
que cuelga de un hilo
que zurce tu tiempo
con el mío
miércoles, 7 de julio de 2010
Magnánimo
Si te viera caminando
al borde de la vida,
diría “éste sabe bien”.
Si te viera caminando
al borde de la muerte,
diría: “éste es lo que sabe,
sabe lo que siente
pero no siente lo que sabe”.
Si ayer te viera
junto a mi,
diría “yo me desnudo
porque siento la fuerza
que me jala hacia adentro”.
Y
hoy
sería distinto.
viernes, 18 de junio de 2010
Como cuando llega tu turno en el banco
Estoy sentada frente a mi computadora con un té al costado y pensando qué otra canción puedo escuchar a parte de la que estoy escuchando sin parar hace dos días. No se me ocurre nada, no pasa nada en Facebook. Pero el Facebook.... para otro día. Ahora, sentada aquí, bañada y cambiada, sin mucho que hacer aparentemente, se me ocurre ir a ver televisión. Mi televisión, la mejor manera de dejar de pensar, la mejor manera de relajarse y huir. Por lo menos para mí, lamentablemente.
Reconozco mi adicción a la televisión. No es ninguna sorpresa, lo soy desde que soy niña. Y eso que cuando niña (ocho, nueve), mi adicción era más fuerte. Sin embargo, cuando fui creciendo se volvió como un refugio, algo a lo que recurría, no solo por que necesitaba ver televisión, si no porque sentía que era el único lugar a donde podía ir. Si me sentía mal, la televisión era el alivio más inmediato. Me distraía y evitaba, hasta cierto grado, claro, que me ahogase en el ciclo infinito de la conciencia magullada. La mejor manera de huir y desaparecer. Y aun así no esté deprimida, la televisión siempre supuso un momento de “paz”, me puedo abstraer y pensar en cualquier otra cosa menos en mi vida, cosa que a veces cansa.
Por ejemplo ahora, siento que tengo demasiadas cosas por hacer, infinitas. Pero no me refiero a responsabilidades a corto plazo impuestas por algún profesor, padre o jefe. Hablo de ese tipo de cosas que uno siente adentro, impacientes por salir, que le dan puñetes a uno desde adentro “¡Hazme! ¡Hazme! ¡Soy esa foto que hace seis meses quieres tomar! ¡Tómame!”. Y como esa, miles de voces de miles de proyectos que ruegan por ser ejecutados. Navego por la web encontrándome con blogs y páginas, y fotoblogs y etcéterablogs, de gente que hace cosas increíbles, gente cuyo arte no hace más que inspirarme y emocionarme pensando en lo que yo haré. Las voces internas se exasperan, “¿Ves como él lo hace? ¿Por qué tú no me haces, ah? Soy ese cuento que espera ser escrito hace años… ¡Y no soy el único en la sala de espera!”. Debo tener más quejas en mi cerebro que las ventanillas de Indecopi.
Como seguidora activa del movimiento procrastinatorio, que ha logrado adquirir tantos adeptos en nuestra generación, cada vez que me encuentro en abrumantes situaciones como esta, elegiría ir a ver televisión y cerrar mi horario de atención. Drásticamente cerrar la ventanilla y cambiar el cartelito a “Cerrado”, prender la tele y ahh… paz. Pero esta vez no, esta vez decidí atender al siguiente. “Número 48983….” dije, unos ojos ilusionados como los del gatito de Schreck se alzaron entre las otras miles de ideas que sostenían su ticket con cara de aburrimiento e indignación. Miraban a la idea que acababa de ser llamada a que se acerque a la ventanilla con recelo. Se acercó casi con lágrimas en los ojos y dijo “¿Ya me vas a escribir? ¿Si…? ¿Me harás todo bonito, con fotos y todo?” “Sí, sí, te haré, te haré… pero, ¿tienes todos tus papeles en orden, no? ¿Ya estás preparado? ¿Listo?”, “¡Sí, sí, sí!”, respondió rebotando como el chavo y sonriendo ampliamente. “Bueno, entonces, en ese caso, Blog, se te ha otorgado el permiso de ejecución”, dije. Cogí un sello enorme y en letras rojas estampé “APROBADO” en los papeles de Blog.
jueves, 25 de marzo de 2010
Lámeme el cuento
cuéntame lo que no pasa
cuéntame lo que quieras
cuéntame lo que no quieras
cuéntamelo con la boca
cuéntamelo con la nariz
cuéntamelo con la espalda
cuéntame lo que ya sé
cuéntame lo que tú no
cuéntame lo que te gusta
cuéntame lo que no
quiero saber el cuento al contado
que cuenta de ti lo que nadie encuentra
cuéntame el cuento del que canta
y del que se queda callado
del que no eres tú
de la que no soy yo
o no digas nada
que yo te cuento lo mío
te lo cuento con la boca
te lo cuento con los dientes
te lo cuento con el cuello
te lo cuento pero no sé
te lo cuento y tú tampoco
te lamo el cuento
te beso el cuento
pero sí sé
y tú también
la oruga que avanza desesperada por llegar al otro lado de la vereda
la lluvia que cae cuando el sol quema todo lo que está debajo de él
la lluvia que cae y moja mis manos
la lluvia que tú te imaginas
te cuento una historia de hace treinta años
porque me contaste que esa era mi época
cuéntamelo todo al revés
para que yo lo entienda al derecho
fu man chu
cuenta un dos tres
cuento dos tres cuatro
cuento hasta donde llegan los números
cuento hasta donde existen las palabras
cuento hasta donde los números tienen nombre
lunes, 11 de mayo de 2009
Para Universitarios Con Pereza
el que viene con el nuevo ciclo de la vida
universitaria
luego de cada verano y cada invierno
llega aunque no quieras
y te saca de tus cabales
y tú enchufas los cables
a eso de las siete y las cuarenta y las cinco
y también todas juntas
muy temprano demasiado temprano
pero si no llego me cago
El frío revienta lentamente
dejando que nos acostumbremos
y que dejemos que el verano
salga de nuestra iglesia vacacional
en la que todos devotos
le decimos al unísono
“puedes ir en paz”
y cerramos sus puertas.
El frío se cola entre las sábanas
y los libros entre las ideas.
Fotocopiamos nuestro cansancio
Pagamos por el café
aunque nos duela
y tratamos de evitar dormir en clase
aunque nos duela
aunque solo estemos tratando.
Caemos como moscas
en los huecos del horario
y, sin malas intenciones,
cavamos varios nuevos.
Nos alimentamos
de lo más básico y económico,
caminamos de arriba abajo
por un camino de tontos,
en el que todos somos iguales
y todos amigos.
Un árbol crece en el medio
en la redondez del mundo
y a la vez, alrededor crece
el conocimiento y las personas
esas pocas veces, en ronda jugando
pero siempre, a ser niños todavía
Se lee y se habla,
se escucha y duerme.
Todos fuimos alguna vez
un mensajero anónimo
pero animado
que deja una frase escrita
para todos los demás anónimos lectores
en una carpeta que no cumplió su propósito
a la que se le da uno nuevo
a veces de cama
a veces de diario, lienzo o carta despechada
sin otro remedio la pobre
suple, más que nada,
el papel de la almohada
Se termina el día
y con el sol ya por los talones
buscamos un alma caritativa
a la cual podemos esperar una hora
si fuera necesario
para que con la suerte del motor
nos jale de los pelos
y con la suerte de las ruedas
nos haga llegar a nuestros respectivos
Otros se quedan a la deriva
y, solos,
retribuyen con un pago sencillo
a la combinación de vehículo y bestia
que, aunque siempre atroz
te hará llegar a tu destino.
Y a la siguiente mañana
la misma jarana.
domingo, 3 de mayo de 2009
Se va
y ¿quién me la quita?
un desconocido
un desconocido simpaticón
se había ido hace tiempo pero ahora me la quita
se fue hace tiempo
pero ahora se va más lejos
sin moverse de su lugar
y yo tampoco
aun así me acerque
se sigue yendo
vestida de blanco
se me va
y ahora quién me enseña la música
quién me enseña las cosas
se va pero no marca más que los pasos
que yo
así como los anteriores he de seguir
miércoles, 29 de abril de 2009
Los finales
De repente, ese pucho fue el último.
De repente, despiertas.
Sin tratar, con ese trazo acabaste
y, ese otro fue el punto final, no aparte.
Sin saber, se terminó.
A veces, y sin que nadie se lo espere,
pasan carros y camiones y caimanes.
lunes, 27 de abril de 2009
Urge
algo poético
que calme la sordera
que limpie esta impureza
que exista,
para que nosotros podamos también
que salga del fondo del mar
del fondo del alma
de la oscura profundidad
que solo nuestro par de ojos puede ver
que solo estas manos pueden tantear
algo poético
que venga como una ola
como un náufrago llega a tierra firme
necesita aparecer
como una venganza al silencio
como el comienzo de la vida
que se entregue al tiempo
y que siga su corriente.
Algo nacido
de esta madre sin instinto
madre de todo lo que nace
madre universal
que nos ofrece
cuando nacemos
así tanto
como el verdugo
cuando morimos
Algo poético que sane
y que tenga
sólo una madre que de vida
que de a luz
y que alumbre para siempre
con una idea
idea en sí
que no sepa de su creación
no habrá entonces
filicidio alguno
porque no sabremos de su desaparición.
La historia del desierto original II
vuelan en círculos
sobre mi sola cabeza
vuelan como si hubiera muerto
vuelan porque he muerto,
una torre aérea
que circula sobre mi cabeza
sola y medio muerta
Sola se hace carroña
en un desierto
se hace sin ideas
se hace sola
me voy quedando calva
porque la arena quema
se va despellejando
porque el sol la abrasa
Un huracán lento
gira sobre ella
en él vuelan negros
los emplumados vigilantes
de mi muerte
lentos, poco a poco
y en silencio
Esta historia de verdad
tiene que ser contada
la de la torre que conecta la tierra y el cielo
vuela sobre mi cabeza
que se mece inerte sobre la arena
el viento caliente la seca
y ésta sola se sacude
como queriendo enterrarse
y encontrarse con las miles de almas
bajo la tierra
En la disputa
entre arriba y abajo
allá y al costado
apareció una de las miles
caminando sin quemarse
como un jesús sobre el agua
salida de un sol que alumbrara subterráneo
como una virgen inmaculada,
como si fuera eso,
se acercaba a mí
y sólo vino a hacerme compañía
La historia del desierto original I
por un desierto sin tierra sin viento y sin agua
sin cielo
sin caras
sin mí
Un desierto verdadero
como esta historia
de su caminante perdida
que no tiene boca
que no tiene pies y no los necesita
que aquí no hay suelo
ni amor ni consuelo
Acechada por los pájaros negros
que se repiten una
y otra vez en el cielo
que forman
una torre enrollada
de viento envuelta
un viento que no mueve nada
ni las cosas que están
ni las que no están
porque aquí no hay nada
Es un desierto sin corazón y sin pulmón
no respira y no expira
no te tiene y no te detiene
la historia del desierto original
del más vacío
un auténtico desierto
donde lo que quita es quitado
y lo que da no es dado
camina sin pies
un alma perdida
sin estar
que aquí no es querida
sábado, 25 de abril de 2009
Clase de mate
¿Dónde estás cuando te necesito?
Sé que nunca te necesité
jamás, pero hoy te necesité
y te perdiste
ofendida desapareciste
no tienes nombre
ni apellido
no tienes importancia
nunca la tuviste
pero hoy te necesité
y ¿por qué me hubieras ayudado?
Me ves ahora
escribiendo sin sentido
porque no te hallé
y no tengo otro remedio
que lamentar tu ausencia
con estas palabras que suplen tu presencia
Calculadora, ¿dónde estás?
regresa que aquí sin ti
no soy nada
y mis palabras son obsoletas
aquí tú eres la reina
cual verdad absoluta
tú en este mundo
al revés del mío gobiernas
donde las letras
no forman palabras
y no existe la casualidad
ni la cualidad
si no la cantidad
no existen las preguntas
sin respuesta
no existen las palabras
que no significan nada y significan todo
que significan yo y aquél
no existe este lápiz
ni este poema
existes tú y no estás
y yo me pierdo
esperando encontrarte
viernes, 24 de abril de 2009
Tarde
salí con la hora
pero sin reloj
salí corriendo
salí con hambre
pero sin dinero
Las manecillas
del reloj gigante de la conciencia
me golpeaban la cabeza
me metían cabe
Salí aunque ya era tarde
pero la pena podía valer todavía
salí calculando los segundos
según la posición del sol
salí sogándole al taxista que presione aquel botón
ese que hace que le salgan alas al motor
Salí con un despertador viejo y malogrado
colgado del cuello
salí con la improbabilidad de mi lado
con una puerta cerrada
por cerebro
y un no rotundo detrás de ella
y yo que salí
al otro lado
del lado de los que salieron
y no llegaron
lunes, 20 de abril de 2009
El blog fantasma
viernes, 10 de abril de 2009
me sorprendió con una sonrisa cansada pero enorme
ilumina todos los parpados
una estrella la espera a los lejos
canica enorme sobre mi cabeza
que me quita el sueño
me los roba como si fueran suyos
enorme y redonda
reina de la redundancia
reina a la distancia
invisible pero no perdida
te mira pero no te conoce
hermosa pero manchada
cubierta por un manto de nubes
nubes que no saben
qué es lo que un mortal moribundo observa
lejano observa y la hace suya
tan suya que no es de nadie
tan suya que la pinta de sus propios colores
tan suya que lo adormece
y lo arruya para que duerma tanquilo
tan suya que se hace él de ella
tan suya que se vuelve amarilla
déjala caer
que cae y cae
sin ceder ante la incorrompible gravedad
cae eternamente en espiral
cae a nuestro al rededor
cae pero nunca choca
ni con el piso ni con ningún alma
esas desvanecidas que solo la esperan
la ven caer sin saber
que nunca llegará
y que alumbrará hasta que se acaben
encima de sus cabezas
observándolos arruyándolos
como una madre enorme y ausente
una que se esonde
detrás de un edificio de sueños
de una vereda de verdades
sigue ahí y nosotros caminamos
bajo su brillante presencia
viernes, 14 de noviembre de 2008
Universo de papel
pero nada se mueve
ni la vida
ni el día
todo muere
y la redundancia es la única salida
qué tarde es
y todo muere
va cayendo
como palabras livianas
palabras hechas solo de letras
de un abecedario obsoleto
caídas de un árbol seco
sin forma van cayendo
desinteresadas
ignorantes
de su propia carencia
de su equivocada existencia
como estos nosotros que somos
las mismas letras
en este universo nuestro que es
la misma hoja
sábado, 27 de septiembre de 2008
La muerte del viejo
Su cabeza se inclinó y le dijo:
“Soy tu cabeza que te duelo”
“No. Es la muerte
que ha llegado”
Su pie se acalambró y le dijo:
“Soy tu pie, el que camina,
no la muerte,
soy yo el que ha venido”
“No. Es la muerte
que me saluda”
Su mano se levantó
abrió su palma y le dijo:
“Soy yo tu mano,
la que se agita
yo te invito,
no la muerte”
“No, es la muerte,
ya sabe quién soy”
Sus ojos pestañearon y le dijeron:
“Somos nosotros,
los que te observamos
ya te conocíamos de antes”
“No, es la muerte.
estoy seguro”
El cuerpo del viejo
agotado por su terquedad
sin más argumentos que dar
dejó de insistir.